La FDA aprueba esta nueva terapia que ofrece esperanza a los pacientes con menos opciones.

Una molécula mantiene a raya más de tres años al cáncer de próstata

Los resultados de los ensayos en fase avanzada de una nueva terapia abren la esperanza a los pacientes más críticos de cáncer de próstata, aquellos que están en fase avanzada y en los que la terapia hormonal no ha conseguido frenar la progresión de la neoplasia.

Las conclusiones del estudio Spartan han visto la luz en el «The New England Journal of Medicine» y en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica sobre tumores genitourinarios (ASCO GU, por sus siglas en inglés). Los buenos datos conseguidos por la combinación de apalutamida junto a la terapia de deprivación androgénica –TDA (tratamiento hormonal que anula la testosterona)– han servido para que la FDA (agencia del medicamento de EE UU) apruebe su uso.

En esta ocasión, como ya es tradicional en muchos ensayos oncológicos, la participación española ha sido decisiva en la figura del doctor Álvaro Juárez, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Jerez y coordinador del Grupo de Oncología Urológica de la Asociación Española de Urología, que ha sido el máximo reclutador a nivel nacional y segundo a nivel mundial del estudio; han participado 30 centros con un total de 131 pacientes, el 11% de los cuáles fueron españoles. «De hecho, en mi hospital hemos podido tratar a 18 afectados que se han beneficiado de la combinación de apalutamida junto TDA», subraya Juárez.

Así, los datos que arroja el estudio sirven para concluir que la combinación de apalutamida y TDA permite una supervivencia media libre de progresión de la enfermedad de 40,5 meses, frente a los 16,2 que ofrecía la TDA sola más placebo. «Hablamos de años en los que el cáncer está latente, vamos que no progresa. Y algo más importante aún, esta combinación proporciona calidad de vida a los pacientes, ya que apenas tiene efectos secundarios, porque se tolera muy bien», explica el jefe de servicio del hospital jerezano. Resulta clave subrayar que el fármaco reduce significativamente el riesgo de metástasis o de muerte en un 72%, y mejora la mediana de la supervivencia sin metástasis en más de dos años. «Hasta el momento no contábamos con tratamientos aprobados para prevenir la aparición de metástasis en este grupo de pacientes», añade Juárez.

 

Fuentes

  1. The New England Journal of Medicine
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